25/7/08

El mejor amigo


Debo admitir que casi toda mi vida le he tenido miedo a los perros. Siempre en mi casa paterna hubo mascotas: perros, una paloma, un gallo (que terminó siendo de riña y no nos dejaba salir al patio porque nos agredía), pájaros, pero la verdad es que nunca tuve gran onda con los animales.


Mi marido adora a los perros, mientras más grandes mejor. Mis hijos también. Por lo tanto y, sin importar mi opinión, tenemos dos perros, grandes como ellos quieren y que yo nunca hubiera elegido.
El perro (Negro) es de la más fina raza de callejeros. Se lo regaló mi marido a mamá cuando papá murió, para que le hiciera compañía y no se sintiera tan sola. Hoy, ambos,madre y perro viven en casa.
La perra dóberman (Laila) llegó con su cola ya cortada, pero con sus orejas intactas, chiquita, dentro de una caja. No hay recipiente plástico, ni pelota, ni trapo de piso que se resistan a su dentadura.



Los dos me recordaron este último año algo que hacía mucho no veía en los humanos: el compañerismo, la solidaridad, la protección.

En las vacaciones de verano Negro se escapó y tuvo un accidente muy grande. Por primera vez me sentí responsable por él. Ya no era cuestión de darle de comer, era su vida la que estaba en juego. Mi marido quería sacrificarlo, los niños no soportaban verlo sufrir tanto y el veterinario no pegó una .

Gracias a una amiga muy perrera nos conectamos con una veterinaria que le salvó la vida, no sin antes cortarle una pata y un dedo de la otra.

El cuento es que Laila, que normalmente lo vuelve loco, no se separó de él ni un minuto. En sus peores momentos, donde casi agonizaba, la perra venia y lloraba bajo nuestra ventana para que lo fuéramos a auxiliar. Parece increíble, pero es así.

Hoy, después de seis meses, está gordo y feliz con sus tres patas, se sigue escapando y queriendo pelear con los perros de la calle. Ella se escapa con él, lo defiende de los otros perros ... y lo sigue volviendo loco.

Sinceramente me enterneció la situación. Hoy los quiero más y pude entender porqué forman parte de la familia y los niños, que son muy sabios, los dibujan en los retratos familiares.

Pensando en el día del amigo, quise homenajear a los animales, que comprenden de la amistad y la fidelidad mejor que muchos seres humanos.

24/7/08

Amigos

Gracias a todos mis amigos por existir.

A los que quedaron en mi corazón porque ya no están.

A los que me bancan día a día, con mis idas y venidas. A los que me han tendido una mano, me han secado una lágrima, me han arrancado una sonrisa, me han acompañado, me han consentido y también retado.

A mis nuevos amigos virtuales, que sin conocernos podemos alentarnos en las malas y alegrarnos en las buenas.

Gracias a los que estando lejos se sienten tan cerca.

Gracias por permitirme compartir sus éxitos, sus fracasos, los nacimientos, los títulos, los cumpleaños, los casamientos, las tritezas, las enfermedades, los secretos.

¡¡Gracias a todos porque su presencia embellece mi vida y me ayudan a ser mejor persona!!


¡¡Los quiero!!

16/7/08

¿Sabrán nuestros hijos?


¿Sabrán nuestros hijos lo orgullosos que nos sentimos cuando los vemos crecer realizando sus sueños? ...

¿Sabrán nuestros hijos cuántas noches pasamos en vela pensando en su futuro?...

¿Sabrán nuestros hijos que quisiéramos evitarles todo dolor, todo sufrimiento, toda tristeza?...

¿Sabrán nuestros hijos la alegría infinita que sentimos cuando ellos están sanos y felices? ...
¿Sabrán nuestros hijos que muchas veces necesitamos que nos mimen, nos consuelen, nos acaricien?...

¿Sabrán nuestros hijos cuánto los amamos? ... ¿o eso lo aprenderán sólo cuando sean padres?

13/7/08

Nieve



En Julio de 2007 nevó en Argentina como hacía mucho tiempo no se veía. En la misma época, pero de 2008 las temperaturas son primaverales.

¡Pobre Planeta! Anda desorientado con tanto maltrato humano.

Tratando de mantener su equilibrio, la Naturaleza ve con nubes su futuro, en medio de tanta contaminación, lluvia ácida, rompimiento de la capa de ozono, efecto invernadero y un lógico cambio climático.

Da vergüenza ver el desprecio que la raza humana tiene por su propio planeta. ¿Para qué tanta carrera espacial y conocimiento del Universo, si no se cuida y respeta lo que se tiene?

Los poderosos deciden sobre los que no lo somos, sin tenernos en cuenta. Talan bosques, contaminan el aire y el agua, hacen pruebas nucleares subterráneas. Se creen dioses porque piensan que con su dinero lo pueden todo, ¡pero cuidado señores!, la Madre Naturaleza nos da muestras de su descontento en cada temblor, en cada trueno, en toda acción que realiza para protegerse de tanto daño inmerecido.

Cada gota de agua innecesariamente derramada, cada árbol quemado o cortado, cada gas tóxico liberado al ambiente, contribuye a que nuestra calidad de vida sea día a día menor y hasta incierta.

¡Cuidemos "la casa grande" para nuestros hijos! ¡Cuidemos el planeta Tierra, para que nuestra especie (que dicen es la más inteligente), no se autoextinga (por ignorante)!


29/6/08

Con el "hongo" operado (Segunda parte)

Como todos sabemos, nunca las segundas partes han sido buenas y, ésta no es la excepción.

¡Cómo añoro a mis vecinos ruidosos del Sanatorio y al recorrido por los pasillos buscando una silla de ruedas!!


¡¡Veinte días con el "hongo" en casa!! y lo peor, ¡¡ni miras de que arranque de nuevo!!


El cirujano, el mejorcito de estos pagos, a los tres días le permitió caminar, doblar la rodilla, ¡hasta manejar! Todo de a poco y con prudencia, siempre y cuando comenzara de inmediato la rehabilitación con un kinesiólogo.


Por suerte no ha tenido dolor ni molestias en la pierna.

Por supuesto que yo con mucho cariño y, muy interesada en su pronta recuperación, lo llevé a su primera sesión con el kinesiólogo, que resultó tener una opinión diferente al médico y aconsejó ¡20 días de inactividad total! ¡Cómo detesté haber elegido a ese profesional en ese momento!


Así es, hace 20 días que ando con mi marido a cuestas, que no sólo ha tenido una inactividad física sino una regresión mental. ¡¡Si!!! está insoportable!! Dame, pasame, alcanzame, ayudame, llevame, llevame, llevame...




En un principio tontamente pensé que como iba a vegetar en casa iba a hacerse cargo de algunos detalles de los que normalmente me ocupo yo. Por ejemplo controlar si los chicos hacen sus tareas, darles dinero para meriendas, pasajes, salidas, etc., controlar si se llevan abrigo, si vuelven a horario. Ja, ja, ¡tan grandota y tan ilusa!


Como me imaginaba que me iba a volver loca, le propuse que armara una centrífuga de mi laboratorio, que hace cuatro meses ¡sí cuatro meses!, desarmó y nunca volvió a armar. Ja, ja, ¡tan grandota y tan ilusa!


Le sugerí que ordenara sus papeles, que dicho sea de paso, hace 17 años que no ordena. Ja, ja ¡tan grandota ...


Claro que ha tenido asistencia perfecta en cada evento deportivo transmitido por TV. Fútbol, boxeo, carreras, vóley, básquet, hasta GOLF!!! han sido los atormentadores sonidos que he escuchado cada vez que paso un momento en mi casa, entre trabajo y trabajo y llevadera de hijos y marido a sus actividades, que por supuesto son todas a horarios diferentes y en puntos equidistantes de la ciudad.


Como si esto no fuera lo suficientemente agobiante el auto, que se había convertido en mi mejor y único compañero, se rompió. Detesto ir a un taller mecánico, donde todos los tipos te miran como diciendo "mujer al volante, ¿qué le habrá hecho a la pobre máquina?". Me comí mis resentimientos secretos con los mecánicos y les dejé con mucho pesar el último bastión de mi fortaleza.


Después de eso, ayer, caí en cama (no antes de ir a trabajar y buscar a mi amiguito al taller) con un resfrío galopante, pero tuve que levantarme hoy ... para ir a comprarme unos antibióticos!!!


No hay nada en el mundo que le desee más en la vida a mi marido, que una excelente salud, que goce de una pronta mejoría, que vuelva a su estado psíquico normal y que ... ¡¡¡deje de parasitar de una buena vez, porque de lo contrario voy a tener que clonarme para hacerme cargo de tantas responsabilidades juntas!!!