25/3/08

La juventud del alma


Siempre hablo de mis 40 y tantos, porque creo que es una etapa especial de la vida. Una etapa donde vuelven los cuestionamientos adolescentes, con la diferencia de que ya te pasó el tren por arriba y necesitás levantarte y reacomodarte a la situación.
Soy una convencida de que nada pasa por casualidad, que a esta altura , los balances de lo actuado pueden ser escalofriantes. Inevitablemente aparece el fantasma de la felicidad ¿soy feliz?, ¿hago feliz a los que me rodean?, ¿qué es la felicidad, sino un grupo de gotitas de alegría que nos regocijan de vez en cuándo?
Después de tanto derribar estructuras, de tanto buscarme y no animarme, hoy , en este día, en este momento, siento que soy feliz, porque me estoy encontrando, porque cada día derribo una estructura que me ahogaba y no me dejaba ser, porque me animo y porque simplemente sé lo que quiero.Ya no persigo mis sueños de veinteañera, creo que muchos de ellos se hicieron realidad y los que quedaron no deben haber sido tan importantes, de otro modo hoy los seguiría persiguiendo.
Tal vez a ustedes les pase lo mismo. Vivimos corriendo tras el bienestar, la calidad de vida, el amor verdadero, el éxito profesional, la popularidad. De pronto se muere alguien joven y nos cuestionamos si de algo vale correr tanto. ¡Vale!, ¡valen algunos sacrificios!, ¡vale el esfuerzo!, ¡¡lo que no vale es que se vaya la existencia, la juventud y la alegría en esa meta!!!
Todo en su justa medida, pero ... ¿Cuál es esa medida?
Personalmente, ya no corro tras lo material, más bien disfruto de correr llevando a mis hijos de un lado al otro, como taxista ad honorem. Ya no tomo como propios los problemas ajenos, más bien ofrezco mi apoyo sincero. Ya no critico las actitudes de los demás que a mi no me gustan, vivo y dejo vivir, me alejo de lo que me hace mal. Cuido a mi vieja como a una porcelana, pero acepto que un día se tenga que ir. Ya no reniego de que no pude llegar a despedirme de mi papá en su último suspiro, porque lo gocé viviendo y eso es lo que vale!
Hoy disfruto de cada minuto como si fuera el último. Me permito hacer lo que se me da la gana sin que me de cargo de conciencia. Me arriesgo a proyectar aunque me de miedo, o me vaya mal y, sigo poniendo pilas en lo que me gusta hacer, pero sin volverme loca, sin hacer de eso lo más importante.
He recuperado amistades que había dejado de frecuentar, no por falta de cariño, sino por la vorágine de la vida que llevaba, demasiado adicta al trabajo. ¡¡Me hacen tan bien al alma mis amigos!!!
Me cansé de esperar que la felicidad viniera a mi. Salí a buscarla en las pequeñas cosas cotidianas, en mis seres queridos y fieles, en mis mascotas, en mi huerta y en mi nuevo proyecto, que da miedo, pero igual está bueno intentarlo.
Para muchos estoy RELOCA!! Para otros me agarró la crisis de los 40 y tengo que ir al psicólogo (de hecho mi terapeuta está en España y hago mis sesiones por chat, otra cosa más para que digan que enloquecí), otros están felices de verme contenta.
Yo sigo en mi postura de no darle bola a la opinión de los demás y disfruto de esas gotitas de felicidad, que han hecho caer mi "buena reputación", pero que me dan la alegría que se necesita para seguir viviendo sin perder la juventud del alma!!

4 comentarios:

Marcela dijo...

Susana,

Muy interesante post, en particular, el momento en que mencionaste lo de que la felicidad venga a una/o; porque también, como decís, hay que salir a buscarla en aquellas cosas que nos son placenteras y trabajar en ellas.
También pienso en que muchas veces (la mayoría), la felicidad no tiene manitos para golpearnos la puerta y decirnos "acá estoy, tómame y disfrútame". Hay que tomarse el pequeño esfuerzo de saber dónde encontrarla y apuntar para allí, porque está siempre, aunque juegue a las escondidas.
Cariños

Susana dijo...

Claro Marce!!La mayoría de las veces buscamos la felicidad en lo que otros nos puedan aportar y en realidad se encuentra en un nivel más íntimo, más interno y personal. Sólo hay que dejarse atrapar por ella!!!
Beso.
Susana

Celes dijo...

Lindo tu posteo
Es verdad que hay que salir a buscar a la felicidad, yo tengo momentos felices, pero en algunas cuestiones tengo que salir a buscarla me parece, porque siento que me falta algo

Saludos!

Donato dijo...

Uno trasciende el número de almanaques que ha vivido.